COMICOS ALGO MAS QUE LOS MEJORES MONOLOGOS

15 de octubre de 2013

Cómicos 10 años de anécdotas II: Dani Delacámara, Sr. Corrales y Sergio Olalla

 
Dani Delacámara en Lorca

Si en la primera entrega contábamos con tres grandes, (More, Juan Luis  Hurtado y Guillermo Felices) en ésta segunda no iba a ser menos. En esta ocasión son Dani Delacámara, el Señor Corrales y Sergio Olalla, los que nos traen tres momentos inolvidables de estos 10 años de lago más que los mejores monólogos.

Dani Delacámara: Fumar es peligrosos para la comedia
Recuerdo hace unos años que teníamos una actuación en Palma de Mallorca y como era verano nos sacaron un billete de avión por la mañana para que pudiéramos disfrutar de un hermoso día de playa junto a los colorados alemanes. ¿A que empieza bien?...

Llegamos pronto al aeropuerto, nos dimos una vuelta, y cuando tocaba el embarque nos fuimos a nuestra puerta. Sinacio, uno de mis compañeros, gran artista y una persona que se toma muy en serio eso de fumar, aprovechando que había un espacio para fumadores enfrente de la puerta de embarque, me pidió que le acompañara a un pitillito y yo que soy un compañero muy obediente, pues acepté.

Al terminar el cigarrillo, fuimos a informarnos cuando empezaba el embarque y la señorita nos dijo que el avión ya había salido. Total que nos quedamos en tierra. Y ahora viene lo bueno: era uno de septiembre y todos los vuelos de ese día a Palma tenían overbooking.
 
Total que cambiamos nuestro precioso día en la playa por el aeropuerto donde veíamos que se nos iban yendo aviones, hasta que al final sonó la flauta y gracias a que éramos clientes preferenciales  de Iberia Plus (para que luego se quejen nuestras mujeres que viajamos mucho) pudimos coger un avión por la tarde y llegar diez minutos antes de que comenzara la actuación.

Moraleja: fumar es peligroso para la comedia.
Un abrazo. Se os quiere.

Dani Delacámara en camerino


Sr. Corrales y Leo Harlem el día de la reventa

Sr. Corrales: Aquí hay mucha gente ¿No? Una reventa curiosa.

Sí, he tenido la suerte de participar en CÓMICOS. Recuerdo grandes momentos, pero hay uno que destaca por encima de todos. 

Compartía cartel con el gran Leo Harlem. Fue en un Palacio de Deportes y para no dar muchas pistas, digamos que fue en Castilla y León.

Cuando entramos y vimos el espacio preguntamos cuántas entradas había vendidas. La respuesta fue: 
- ¡Muchas!

Esperamos en el camerino hasta que escuchamos la música de entrada... y salí. Nada más pisar el escenario, mientras caminaba hacia el micrófono, eché un vistazo y... había tanto público que no sabría decir cuánta gente nos había venido a ver. Había público por todos los lados: de pie, sentados cerca del escenario, a los lados, arriba del todo, en los vomitorios...

Cuando acabó Leo le pregunté y tampoco sabía cuántos podía haber. 

Preguntamos a la policía local y nos dijo que unos 4.000. Hablando con Protección Civil nos dijo que jamás habían visto una cosa igual; que más de 3.000 sí habría. 

Una vez acabado el show nos fuimos al aparcamiento subterráneo donde el Road Manager había aparcado el coche. Fueron muchos los asistentes que se acercaron para hacerse una foto con nosotros o para que el mismo Leo les firmara un autógrafo. Cual fue nuestra sorpresa, y aquí la auténtica  anécdota, cuando un chico nos dijo:

- No tengo nada para que me firméis... bueno sí... ¡en la entrada!

Sacó la entrada del bolsillo y nos dimos cuenta que era una fotocopia en blanco y negro de una entrada original.

Ante nuestra cara de perplejidad nos dijo:

- ¡Ah! Sí, es una entrada que me ha vendido un chaval en la entrada... bueno revendido... él tenía aún muchas cuando hemos llegado. Es que en taquilla no quedaban entradas...

Éramos los primeros cómicos con reventa "fotocopiada"...

Señor Corrales en Sala Galileo


Sergio Olalla en Talavera de la Reina
Sergio Olalla: Leonardo Dantés y el baile del pañuelo

Lo que os contaré sucedió hace años en una de las tantas noches mágicas de “Cómicos” en la sala madrileña “Galileo Galilei.” Estaba en el escenario acabando mi monologo esa noche. Hablaba de las canciones horteras  y sus dichosos bailecitos. Y llegó el turno de hablar sobre Leonardo Dantes  y su famoso baile del pañuelo. Entre las risas generales,  una pequeña parte del público había empezado a agitar servilletas de papel a modo de pañuelos coreografiando el monólogo.

De repente el público se calló. Se hizo un inesperado silencio, un silencio nervioso. Las manos que agitaban las servilletas desaparecieron.  En medio de mi desconcierto, oigo como unos pasos que se acercan a mi hacen crujir la tarima del escenario. Giro la cabeza y mi mirada descubre al propio Leonardo Dantes con chaqueta fucsia andando hacia mí. El público rompe el silencio nervioso con una sonora carcajada. Dantes llega a mi altura, me pone una mano sobre un hombro y me dice a través del micrófono.

-Sergio, el baile del pañuelo no lo haces bien. Yo te enseño.

Y saca de los bolsillos dos pañuelos de colores  y  se pone a cantar mientras  yo le intento seguir sus movimientos. Todo el público acompaña riendo, cantando y agitando servilletas.  Mientras  intentábamos responder el público y yo a; ¿Esto realmente está pasando?  Dantes acaba la canción y sin decir nada se va.

A día de hoy, no sé aún si aquella aparición sorpresa fue preparada por mis compañeros con alevosía y premeditación o surgió espontanea al ver que Dantes esa noche se encontraba en la sala… no lo sé, no lo sé.

Lo que sí  sé, es que las muchas bromas que nos hacemos entre los  compañeros  pueden acabar formando parte de la función. Por eso “Cómicos” siempre es un espectáculo vivo en el que puede pasar cualquier cosa….  Y eso a mi parecer, lo hace aún más divertido.

Sergio Olalla en Sala Galileo

Continuará